miércoles, 29 de junio de 2016

Novena Sinfonía de Beethoven

La Novena Sinfonía de Beethoven es una de sus obras maestras y a la vez una de las cumbres de la música universal. Su himno a la alegría se ha convertido prácticamente en un canto a la humanidad. Aquí podemos acercarnos a ella en distintas versiones. En un flashmob, en las palabras del también compositor Leonard Bernstein y, haciendo click en el último enlace, escenificada en la película "Copying Beethoven".




Reflexión de Leonard Berstein sobre la música de Beethoven

"Bien, durante la mayor parte de los últimos tres meses he estado viviendo en torno a Beethoven, reflexionando sobre su vida, visitando sus casas, leyendo sus cartas, pero sobre todo, viviendo con su música. La he estudiado y repasado, ensayado e interpretado una y otra vez y debo informar de que no me he llegado a cansar de ella ni un sólo instante. La música permanece inagotablemente satisfactoria, interesante, conmovedora, y así ha permanecido durante dos siglos y para todo tipo de personas. En otras palabras, esta música no es solamente infinitamente duradera, pero quizá lo más parecido a la universalidad que la música ha logrado. Ese dudoso tópico acerca de la música siendo el "lenguaje universal" casi se vuelve cierto en el caso de Beethoven. No ha vivido ningún compositor que hable tan directamente a tanta gente, a jóvenes, adultos, educados, ignorantes, amateurs, profesionales, sofisticados, ingenuos... y a todas estas personas de todas las clases, nacionalidades, razas, esta música habla un pensamiento universal de hermandad humana, libertad y amor. En esta 9ª sinfonía, por ejemplo, en la que Beethoven pone música a la "Oda a la alegría" de Schiller en el final, la música va mucho más allá del poema, le da una mayor dimensión, energía vital y brillantez artística a esas antiguos versos de Schiller: "Todos los hombres serán hermanos", "Millones, abrácense", "Oh, mundo, ¿no sientes a tu creador?". En otras palabras, esta música tiene éxito incluso para aquellas personas para las cuales la religión organizada fracasa, porque recoge un espíritu divino y sublime en la forma más libre y menos doctrinaria que era típica de Beethoven. Tiene una pureza y franqueza en la comunicación que nunca se vuelve banal. Es accesible sin ser ordinaria. Esta es la magia que ninguna cantidad de palabras será capaz de explicar. Pero quizá había en Beethoven, el hombre, un niño que nunca creció, que, hasta el final de su vida permaneció como una criatura de gracia, de inocencia y de confianza, incluso en sus momentos de mayor desesperación, y ese inocente espíritu nos habla de esperanza, futuro e inmortalidad y es por esa razón que amamos hoy su música más que nunca antes. En este tiempo de agonía mundial, de desesperanza y desvalimiento amamos su música y la necesitamos. Desesperanzados como podemos estar, no podemos escuchar esta su 9ª sinfonía sin emerger de ella cambiados, enriquecidos y fortalecidos. Y al hombre que dio al mundo un regalo tan precioso, ningún honor puede ser suficientemente grande ni ninguna celebración suficientemente dichosa. Es prácticamente como si celebrásemos el nacimiento de la misma música."








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